04 enero 2015

Chau Abacos!

Pasamos un poco más de dos semanas en las Abacos, entre Man-O-War y Tahiti Beach, rodeados de amigos que conocimos hace ya más de un año.

Esta vez pudimos pasar mi cumple y las fiestas en las Bahamas. Hubo muchas actividades de Navidad para chicos y grandes: villancicos, actividades en la iglesia y hasta un desayuno para todos los residentes y visitantes de Man-O-War, donde vino Santa y le regaló caramelos a todo aquel niño que fuera lo suficientemente valiente como hacer la cola y saludarlo.
Desde que nacieron los chicos, Santa siempre nos visitó para entregar los tan ansiados regalos en persona. Pero los chicos crecen y la Cami este año nos dijo que sabía quién era Santa. El Mati, listo como es, no tardó mucho en llegar a la misma conclusión. Finalmente el traje de Santa, que el Er se puso religiosamente todas las Navidades desde el 2006, quedó guardado y será regalado apenas encontremos a alguien interesado. Nuestros niños han perdido ese pedacito de niñez.

Camila y su regalo de Santa: Un Lego

Matias y su regalo de Navidad: Un tucán y mono de Lego

Los chicos esperando su regalito de Santa en Man-O-War

Myron, John, Dena y Barb, en el desayuno del día de Navidad

Comiendo un montón de cosas ricas con Barb and Barry

Pero en la comunidad de cruisers, nunca faltan los abuelos postizos para los chicos y el 25 de Diciembre, después de verlo a Santa en Man-O-War, encontramos dos bolsitas de regalos cortesia de John y Sally, del barco Liliana. Como si esto fuera poco, los chicos esta vez recibieron regalos que vinieron guardados desde Jacksonville, de nuestros amigos Shari, Paul y Fred. Sin duda, la Cami y el Mati pasaron una Navidad estupenda.

Santa dejó regalos en el barco!

El día de Navidad lo pasamos comiendo pavo (el típico plato navideño de Estados Unidos y Canadá) con nuestros amigos de Hold Fast, Myron y Dena, y Beach Cruiser, Barry y Barb.

Almuerzo de Navidad


Teniamos planeado salir hacia Hope Town el 26 de Diciembre, pero al enterarnos de que ese día habia una regata, cambiamos rapidamente los planes y decidimos ir a ver a todos los barcos con Myron y Dena.

Disfrutando la regata

Myron y su nena :)

El 27 el Er se levantó temprano y fué a buscar caracolas para la cena. Y luego, con marea alta partimos hacia el sur. Nuestros amigos de Morning Star estaban anclados en una playa cerca de Hope Town, Tahiti Beach, así que decidimos quedarnos allí con ellos. Esa noche comimos las caracolas con Morning Star, recordando el primer día que comimos caracolas con ellos ya casi un año atrás.
Pasamos tres días en Tahiti Beach. Los chicos tuvieron pajama party en Morning Star y en Taia. Grandes y chicos nos divertimos mucho.
Tambien nos re-encontramos con Angel, una famila canadiense con dos hijos, que conocimos el año pasado.

Primer caracola de la temporada!

Con los chicos de Morning Star

Fuegos artificiales de Fin de año

Como siempre, llegó el momento de partir. Los re-encuentros son hermosos pero las despedidas no tanto. Con el corazón un poco triste, partimos hacia Lynyard Cay, donde dormimos una noche para luego hacer las 60 millas en el Oceáno Atlántico para llegar a Royal Island. Ese día el viento se levantó mucho y las olas de 2.5 metros estaban muy desordenadas. La tripulación no la pasó bien, pero llegamos rápido a destino.

Ahora estamos esperando que el viento se calme para hacer las siguientes 20 millas hacia Hatchet Bay en Eleuthera, una de las islas más grandes de las Bahamas, que no hemos visitado todavía. Allí nos esperan Myron y Dena, y quizás los chicos puedan ir a la escuela un tiempito.

A comer pescado!
Los chicos supervisan mientras el padre limpia el pescado
El Er disfrutando su nueva mesa para limpiar el pescado
En una playa en Hatchet Creek
Los nenes jugando


Hatchet Bay, allá vamos!

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